Un loco viaje al pasado 2
La historia nos sumerge en la alocada y disparatada realidad alternativa forjada por la riqueza súbita, siguiendo los excesivos y arrogantes pasos de los inseparables Lou, Nick y Jacob, quienes disfrutan de las jugosas e inmerecidas mieles del éxito tras haber alterado la línea temporal a su favor. Observo con una mezcla de absoluta vergüenza ajena y constante hilaridad cómo la narrativa quiebra su excéntrica y multimillonaria zona de confort en el instante en que Lou, ahora el inaguantable e inmensamente rico "padre de Internet", es brutalmente atacado por un asaltante desconocido durante una desenfrenada fiesta, obligándolos a encender nuevamente el burbujeante y mágico jacuzzi para salvarle la vida. Me resulta fascinante el modo en que el relato empuja a estos ineptos y caóticos viajeros a cometer un catastrófico error de cálculo en los controles, transformando su desesperado intento de viajar al pasado para cambiar las tornas en un alucinógeno y ridículo aterrizaje forzoso en el futuro, un lugar inhóspito donde deberán unir fuerzas con el recto y conservador hijo de su antiguo amigo Adam para desentrañar el misterio del intento de asesinato. Siento que la trama construye una absurda, gamberra y descarada comedia de ciencia ficción, una secuela irreverente e ideal para inyectar carcajadas desenfrenadas en el catálogo de locopelis.com, donde la irresponsabilidad absoluta de la inmadurez choca de frente con las impredecibles y desastrosas consecuencias de jugar con las reglas del continuo espacio-tiempo. Esta crónica sobre la lealtad amistosa, el egoísmo desmedido y los futuros disparatados nos arrastra hacia un clímax delirante y sin filtros, demostrando que a veces, para atrapar a tu propio asesino y restaurar el orden del universo, la única salida posible es sumergirte de lleno en el agua hirviendo, confiar ciegamente en tus idiotas mejores amigos y aceptar que el mañana siempre será mucho más extraño y vergonzoso de lo que jamás pudiste imaginar.













